Entran convencidos de que van a perder

El colero superado por el puntero. (Foto: APF).

El equipo de Pedro Juan Caballero es todo lo que el Rayadito no es: serio, competitivo, ambicioso y con una identidad que se nota. San Lorenzo, en cambio, sigue dando señales de un equipo sin sangre, sin respuestas y sin argumentos para sostenerse en Primera División.

Por Sergio Velázquez

Hay derrotas que duelen por el resultado. Y hay otras que duelen porque vuelven a mostrar, con una claridad insoportable, la distancia que existe entre un equipo que sabe lo que quiere y otro que parece no saber ni dónde está parado.

La nueva caída del Sportivo San Lorenzo ante el 2 de Mayo pertenece a esa segunda categoría. Porque el conjunto de Pedro Juan Caballero no solamente está puntero: está demostrando que tiene pretensiones, que impone su localía y que puede plantarse ante cualquiera. Es un equipo serio, trabajado, con una idea y con la personalidad necesaria para competir.

Y del otro lado está este San Lorenzo. Un equipo que, fecha tras fecha, parece empeñado en confirmar que su regreso a Primera División fue una equivocación futbolística de proporciones.

Dos realidades que no admiten comparación

El 2 de Mayo es un equipo que transmite convicción. Juega como un conjunto que sabe que puede ganar, que tiene herramientas para hacerlo y que no necesita pedir permiso para imponerse. Su campaña no es casualidad: está arriba, compite y deja claro que tiene aspiraciones.

El Rayadito, en cambio, transmite exactamente lo contrario. No hay sangre. No hay reacción. No hay esa rebeldía que se espera de un equipo que está peleando por su permanencia. Hay una preocupante falta de respuestas, una pobreza futbolística que ya no puede explicarse solamente con mala suerte, lesiones o cambios de entrenador.

Porque cuando un equipo pierde una y otra vez, cuando no consigue sostener una idea y cuando parece incapaz de competir de igual a igual, el problema deja de ser una mala racha. El problema es el equipo.

Un amateurismo que ya resulta vergonzoso. Lo más preocupante es que San Lorenzo no está siendo superado únicamente por los grandes. También está siendo expuesto por equipos que, con mucha menos historia y recursos, están demostrando tener una estructura, una planificación y una mentalidad competitiva muy superiores.

El 2 de Mayo es el ejemplo más claro. Un club que está haciendo las cosas bien, que tiene pretensiones y que está aprovechando su oportunidad en Primera. Mientras tanto, el Rayadito parece haber llegado a la máxima categoría sin estar preparado para ella.

Y eso es lo que más vergüenza da. Porque no se trata solamente de perder. Se trata de perder sin dejar la sensación de que el equipo tiene con qué levantarse. Se trata de ver a un San Lorenzo que no impone respeto, que no genera confianza y que, en demasiados partidos, termina pareciendo un equipo amateur compitiendo contra profesionales.

Un equipo que va camino a quedar en la historia… por lo peor. Este San Lorenzo va a quedar en la historia del fútbol paraguayo. Pero no por una campaña memorable, ni por una remontada heroica, ni por haber conseguido sostenerse contra todos los pronósticos.

Va a quedar en la historia por ser uno de los equipos más penosos que hayan pasado por la Primera División.

Y eso no es una exageración cuando se observa el nivel de juego, la falta de respuestas y la manera en que el equipo viene afrontando cada partido. El Rayadito no solamente ha perdido puntos, sino credibilidad e identidad.

Lo de hoy no es una sorpresa. Es la consecuencia de un equipo que viene dando señales de estar completamente superado por la categoría.

La pregunta ya no es si San Lorenzo puede mejorar. La pregunta es cuándo va a empezar a hacerlo.

Porque el campeonato sigue, los rivales compiten y el Rayadito continúa sin encontrar una respuesta convincente. Y mientras tanto, equipos como el 2 de Mayo muestran que sí se puede hacer una campaña seria, que sí se puede imponer una localía y que sí se puede tener pretensiones en Primera División.

San Lorenzo, por ahora, no tiene nada de eso.Tiene derrotas, tiene dudas y tiene una imagen cada vez más difícil de defender. Y si no aparece una reacción urgente, este regreso a Primera va a terminar siendo recordado como una de las páginas más vergonzosas de la historia del club.

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