Ya no hay palabras nuevas para describirlo. Ya no hay explicaciones que alcancen. Ya no hay paciencia que aguante. San Lorenzo volvió a perder, otra vez. Esta vez fue 3-1 ante Rubio Ñu, en un partido que era prácticamente una final por la permanencia y que terminó dejando al Rayadito todavía más hundido.
Por Sergio Velázquez
Cualquier equipo que quiera perder a propósito, le va a ganar a este San Lorenzo. Cualquiera que no quiera ganar, en la Liga Sanlorenzana armás una selección con los mejores valores, y que te dirija Mario Gómez, le saca a pasear a este equipo amarrete de San Lorenzo. Qué ganas de hacer las cosas mal tenes que tener para que, absolutamente todo se dé como se está dando.
¿Que se jugó una Final? Final las pelotas, si este equipo ya no tiene cura. Siete derrotas consecutivas en el Clausura. Un solo punto de 24 posibles. Y un equipo que, fecha tras fecha, parece empeñado en demostrar que no está a la altura de la Primera División.
San Lorenzo regresó a Primera División con la ilusión de volver a instalarse entre los grandes del fútbol paraguayo. Lo que estamos viendo, en cambio, es una institución que parece no haber aprendido absolutamente nada de lo que significa competir en esta categoría. El Apertura ya había sido una señal de alarma. El Clausura debía ser el momento de reaccionar, reforzarse, ordenar la casa y salir a pelear por la permanencia. Pero no.
Se hizo prácticamente todo lo contrario, entrenadores que van y vienen. Jugadores que llegan y se van, decisiones que cuesta entender, un equipo que no encuentra funcionamiento y una dirigencia que parece improvisar mientras el promedio se cae a pedazos.
Ahora llegó Pablo Fornasari, entrenador argentino de 42 años, anunciado como el cuarto técnico de la temporada, después de Sergio Orteman, Julio César Cáceres y Troadio Duarte, además del interinato de Mario Grana. «¿Y quién es él? ¿De dónde es? ¿A qué dedica el tiempo libre?», diría José Luis Perales, en su reconocida canción.
¿Cuál es el proyecto? ¿Quién y por qué lo eligió? ¿Qué se pretende conseguir? ¿Cuáles son sus antecedentes? ¿Cuál es la idea? A esta altura, el hincha tiene derecho a preguntar absolutamente todo.
Porque San Lorenzo no está para experimentar, está peleando por no desaparecer nuevamente de Primera División, o bueno, ya está en la etapa terminal de un desenlace que ya sabemos y que lo debemos asumir como tal.
Y mientras tanto, al pobre Troadio Duarte lo hicieron irse con el desastre, con la mancha en su carrera, a la que él se expuso, claro está. Pero qué club que te mancha el currículum es este San Lorenzo. Duarte terminó su ciclo con dos victorias, dos empates y seis derrotas. ¿Era él el gran problema? ¿Realmente había que echarlo para solucionar esto? Si es que lo echaron, que ya ni viene al caso.
Entonces parece que estamos en una realidad paralela. En una de esas realidades, que es lo que vemos la mayoría, el equipo ya está condenado, que no le gana a nadie, etc. Y en la otra, el club que se sigue preparando para competir no sé qué torneo, presentando jugadores, que DT, que «aipo» «Director Deportivo», y encima son tan «pererĩ» que limitan a los usuarios a comentar en sus redes, a expresarse por este patético momento del club. Porque si tuvieran huevos, darían la cara y asumirían la realidad. Porque no se puede comentar, entonces censurar es de «cagoncitos». Y se dan el tupé de organizar corridas, aunque capaz ahí la gente corra más que este espantoso plantel que devalúa fecha tras fecha al club.
Expliquenme na un poco: ¿Santiago Salcedo para qué? Sí, el histórico goleador del fútbol paraguayo. Sí, una leyenda. Sí, un delantero que merece todo el reconocimiento por su trayectoria. Pero 44 años tiene, hermano querido, viene de jugar en Tacuary en Intermedia, porque ya está en retiro.
¿Para qué? ¿Para salvar a San Lorenzo? ¿Para aportar experiencia? ¿Para intentar un milagro? ¿Para seguir engordando una estadística personal?
Porque una cosa es homenajear a una leyenda y otra muy distinta es armar un plantel de Primera División con decisiones que parecen más propias de la desesperación que de una planificación deportiva. Mientras otros clubes buscan soluciones para competir, San Lorenzo termina recurriendo a un futbolista que estaba jugando en Intermedia.
Mario Jara… Mario Jara. Aina, Diosito, ¿por qué me hiciste sanlorenzano? Director Deportivo, «ndaje».
Entonces uno mira el panorama completo y cuesta no pensar que esto es un chiste. Un entrenador nuevo. Un nuevo director deportivo. Jugadores que siguen llegando. Un histórico goleador de 44 años que vuelve desde Intermedia. Como si fuera que el torneo apenas empezó.
El descenso ya dejó de ser una amenaza, hay que dejar de disfrazar la realidad. Esto ya no es simplemente una mala racha, no es que «hay que tener paciencia», o «el equipo va a mejorar».
Ya estamos hartos, o al menos «che» ya «che kueráima». «Che kuerái» de ser un equipo comodín, el «maria’i», el que todos ven como una oportunidad para hacerse de puntos. Pero bueno, habrá que seguir buscando palabras para armar un artículo que hable de lo que probablemente serán otros papelones de este equipito, que no representa pero un carajo, a lo que se dice un equipo con «arrastre de ciudad».










