El presidente de 20 de Julio habló tras la consagración en la Liga Sanlorenzana y destacó el sacrificio realizado durante toda la temporada. El título tuvo además un sabor especial por la revancha de la final perdida el año pasado.
La alegría todavía está presente en el campamento de 20 de Julio, flamante campeón de la Liga Sanlorenzana. En diálogo con San Lorenzo A Las 10, nuestro programa de radio, el presidente del club, José “Pomelo” Carrillo, destacó que la consagración es el resultado de un año de mucho sacrificio, trabajo y, sobre todo, de haber logrado construir un verdadero grupo.
«Pudimos coronar un año muy sacrificado. Estoy feliz y contento con el Club 20 de Julio, con el Coloso de Reducto», expresó Carrillo, quien resaltó que uno de los principales secretos del éxito estuvo en la unión entre jugadores, cuerpo técnico y dirigencia.
El camino no fue sencillo. El club no cuenta actualmente con una cancha propia y debió convertirse en «nómada» para encontrar lugares donde entrenar, llegando incluso a practicar en Capiatá y distintos puntos de San Lorenzo. A esto se sumó el costo cada vez mayor de alquilar campos de juego.
Sin embargo, para Carrillo esas dificultades terminaron fortaleciendo al plantel. «Se vio el temple de los muchachos, el espíritu en que estábamos todos conectados», señaló, recordando que desde el inicio el objetivo estaba puesto en llegar a la final.
Y no solamente lo consiguieron: 20 de Julio terminó la campaña invicto, un logro que el presidente considera fundamental para dimensionar lo realizado por el equipo.
La revancha de una final que dolió
El campeonato también tuvo un significado especial porque llegó después de la derrota sufrida el año pasado ante 12 de Octubre. Carrillo, que había asumido la presidencia en medio de aquella campaña, considera que los problemas internos que atravesaba la institución terminaron influyendo.
«Cuando las cosas no están bien dentro de la casa, difícilmente se pueda lograr», afirmó, recordando que aquel equipo llegó a la final con un grupo dividido. Esta vez, en cambio, destacó que se logró construir un verdadero «espíritu de cuerpo».
Para el dirigente, la diferencia estuvo justamente en haber conseguido unir a todos detrás de un mismo objetivo.
Un sueño de más de 20 años
La conquista tiene además un fuerte componente personal para Carrillo. Contó que está ligado a 20 de Julio desde el año 2000 y que incluso había vivido anteriormente una final perdida con el club.
Por eso, convertirse ahora en campeón como presidente representa el cumplimiento de un sueño que llevaba más de dos décadas esperando.
«Es un sueño personal que venimos ya hace más de 20 años queriendo, y hoy se logró», manifestó emocionado.
Carrillo también remarcó que el campeonato no es un logro individual, sino de toda la comunidad: «No es el logro de José ‘Pomelo’ Carrillo, es el logro de todo un barrio».
Ahora, el desafío es el estadio
Después de los festejos, el dirigente ya tiene puesta la mirada en el siguiente objetivo: dotar nuevamente al club de una cancha propia.
Recordó que el año pasado se concretó la construcción del pozo artesiano y que durante esta temporada se avanzó con la nivelación del terreno. Ahora quedan trabajos como el sistema de riego automático, el sector de servicios, el vallado y otros detalles para poner el escenario en condiciones.
«Tiempo tenemos; los recursos son los que nos faltan, siendo honestos. Pero para eso trabajaremos y queremos llegar a esos objetivos juntos», sostuvo.
Por ahora, Carrillo y toda la familia de 20 de Julio se permiten disfrutar de una conquista largamente esperada. Después de años de intentos, adversidades y una final perdida, el «Coloso» de Reducto finalmente tiene su vuelta olímpica.










