Se cae a pedazos: literal y metafóricamente

Nuevo traspié del equipo de Troadio Duarte. (Foto: APF).

El panorama de Sportivo San Lorenzo es cada vez más preocupante. El Rayadito volvió a perder, esta vez 0-2 ante Sportivo Luqueño en condición de local, y sumó su tercera derrota consecutiva en el Torneo Clausura. Un nuevo golpe para un equipo que parece no encontrar respuestas y que, partido tras partido, confirma las enormes dificultades que atraviesa.

Por Sergio Velázquez

Luqueño fue superior y terminó llevándose una victoria que deja nuevamente al Rayadito con las manos vacías. El conjunto auriazul golpeó en el partido y supo manejar la ventaja, mientras San Lorenzo volvió a mostrar enormes limitaciones para generar peligro y cambiar el rumbo de un encuentro que se le hizo cuesta arriba.

Pero esta vez hubo algo más que una derrota deportiva. Mientras el equipo se cae dentro de la cancha, las instalaciones también parecen pedir auxilio.

En las últimas horas se viralizó un video en el que se observa un sector de la gradería del estadio presentando un evidente deterioro, con parte de la estructura cayendo a pedazos. La imagen es preocupante y resulta imposible no relacionarla con el contexto general que atraviesa la institución.

Todo mal.

Porque no se trata solamente de perder tres partidos consecutivos. Se trata de un equipo que no transmite seguridad, que acumula resultados negativos y que empieza a quedar seriamente comprometido en un torneo donde cada punto vale oro por la situación que arrastra en la lucha por la permanencia.

San Lorenzo ya había demostrado durante el Apertura que no estaba preparado para competir con tranquilidad en Primera División. El campeonato anterior dejó demasiadas señales de alarma y, lejos de corregirse, muchas de ellas parecen repetirse ahora.

El Clausura recién está comenzando, pero el Rayadito ya vuelve a mostrar una versión preocupante. Y lo peor es que no se observa una reacción capaz de cambiar la tendencia.

A estas alturas, ya no alcanza con esperar que el equipo tenga una buena tarde o que aparezca una individualidad para rescatarlo. San Lorenzo necesita respuestas futbolísticas, necesita resultados y necesita urgentemente recuperar la confianza.

La derrota ante Luqueño es otra muestra de un presente que se oscurece cada vez más. Tres partidos consecutivos perdidos, cero puntos en esta racha y un equipo que sigue sin convencer.

Y afuera de la cancha, una imagen que termina siendo casi una metáfora perfecta de este momento: mientras el Rayadito se desmorona futbolísticamente, una parte de su propia gradería también se viene abajo.

El problema es que esto ya dejó de ser una mala racha.

Es una alarma que está sonando cada vez más fuerte.

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