El Rayadito volvió a dejar puntos en el camino. Esta vez fue empate 1-1 ante Sportivo Luqueño, en Capiatá, en un partido que parecía encaminado para el cuadro de Julio Cáceres, pero que terminó reflejando, una vez más, los mismos problemas que arrastra el equipo en este complicado inicio de temporada, en el que aún no ha logrado victorias.
El conjunto santo había logrado ponerse en ventaja gracias al gol de Axel Galeano, quien aprovechó una de las pocas situaciones claras para adelantar a San Lorenzo en el marcador. El tanto daba algo de aire a un equipo necesitado de resultados y que venía golpeado por una campaña irregular y actuaciones muy por debajo de lo esperado.
Sin embargo, cuando parecía que el equipo podía sostener la ventaja y construir una victoria muy necesaria, volvió a aparecer uno de los grandes males del Rayadito: los errores propios. En una jugada que no revestía mayor peligro, Mario López cometió una falta dentro del área que derivó en penal para Luqueño. Una infracción evitable, innecesaria y que terminó costando caro.
Desde los doce pasos, el conjunto auriazul no perdonó y decretó el empate. Un desenlace que ya empieza a volverse repetitivo para San Lorenzo, que la fecha pasada también había sufrido un gol desde el punto penal ante Club Olimpia, producto de otra acción imprudente dentro del área.
Más allá del resultado, lo que preocupa es la reiteración de errores infantiles que terminan condicionando los partidos. San Lorenzo logra competir por momentos, incluso ponerse en ventaja, pero la falta de concentración y la fragilidad defensiva terminan echando por tierra cualquier intento de recuperación.
El empate deja un sabor amargo, porque el equipo tuvo la oportunidad de sumar tres puntos fundamentales. En cambio, vuelve a quedarse con una unidad que sirve de poco en la tabla y que prolonga la sensación de que este equipo, más que perder contra los rivales, sigue perdiendo contra sus propios errores.
El tiempo pasa, los partidos se acumulan y las respuestas siguen sin aparecer. Mientras tanto, el Rayadito continúa atrapado en un círculo de equivocaciones que le impide levantar cabeza en el torneo. Y si estos errores siguen repitiéndose, el panorama para San Lorenzo solo puede volverse cada vez más preocupante.










