¿Qué se sentirá ganar?

San Lorenzo no pudo contra nadie en 11 partidos. (Foto: APF).

Por la fecha 11 del Torneo Apertura, el Rayadito igualó 1-1 ante 2 de Mayo en el estadio Gunther Vogel, en un partido que reflejó exactamente el momento que atraviesa el equipo, con las mismas limitaciones y errores, y una preocupante falta de reacción sostenida que llevaron a cerrar una rueda completa sin victorias.

Por Sergio Velázquez

El conjunto visitante golpeó en el momento justo. Sobre el final del primer tiempo, Alexis Fariña puso el 0-1, aprovechando otro cierre defensivo débil de San Lorenzo.

En el complemento, el equipo de Julio Cáceres intentó reaccionar más por empuje que por fútbol. Recién a los 28 minutos logró el empate a través de Víctor Céspedes, uno de los pocos que mostró algo de rebeldía dentro de un equipo apagado.

Pero ni siquiera ese gol cambió la inercia: San Lorenzo volvió a quedarse sin ideas, sin profundidad y sin peso ofensivo. Para colmo, terminó el partido con uno menos por la expulsión de Alexis Doldán, otra muestra de descontrol en un contexto ya crítico.

El dato más alarmante no es solo el resultado, sino el desarrollo. 2 de Mayo fue superior en varios tramos del partido: más remates (18 contra 12), mayor posesión y más presencia en campo rival. Es decir, ni siquiera en casa, ni siquiera ante un rival directo en la lucha baja, San Lorenzo logra imponerse, y eso explica por qué el equipo cerró una rueda completa sin ganar.

Los números son contundentes: 11 partidos jugados, 0 victorias, 4 empates y 7 derrotas. San Lorenzo sigue último en la tabla y con apenas 4 puntos, en una campaña que ya es abiertamente desastrosa.

Pero más allá de los números, lo que realmente preocupa es la sensación: el equipo no evoluciona. Cambian nombres, pasan los partidos, pero el funcionamiento sigue siendo pobre, previsible y frágil.

¿Hay con qué pelear la permanencia? ¿Este plantel tiene realmente herramientas? Porque cuando no ganás nunca, cuando competís mal incluso contra rivales directos y cuando no mostrás señales de crecimiento, la preocupación deja de ser momentánea y pasa a ser estructural.

En ese contexto, el nombre de Julio Cáceres empieza a quedar en el centro de la escena. El equipo no encuentra identidad, no corrige errores repetidos y no muestra una idea clara de juego. Y eso, inevitablemente, apunta al cuerpo técnico.

¿Tiene fuerzas Cáceres para seguir? Y más importante aún… ¿tiene respuestas? Porque sostener un proceso sin resultados puede ser entendible si hay señales. Pero en San Lorenzo, hoy, esas señales no aparecen.

El empate ante 2 de Mayo no suma: profundiza la crisis. San Lorenzo no solo no gana, no convence, no mejora, y lo más grave es que no da indicios de que pueda hacerlo.

El tiempo pasa, la tabla aprieta y la permanencia ya no es una preocupación futura. Es una urgencia presente, y así como está, el Rayadito parece no estar listo para afrontarla.

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