No se cansan de ser humillados

El Rayadito llegó a su derrota número 9. (Foto: APF).

San Lorenzo volvió a perder. Y ya ni siquiera sorprende. Esta vez fue 2-1 ante Ameliano, en otro partido que expone con crudeza una realidad que duele: el equipo no compite, no reacciona y parece haber perdido completamente el rumbo.

Por Sergio Velázquez

Lo más preocupante ya no es solo el resultado, sino la forma. San Lorenzo fue superado con claridad, sin rebeldía, sin ideas y, lo que es peor, sin señales de que exista una intención real de cambiar la historia. Partido tras partido, la imagen es la misma: un equipo desordenado, frágil en defensa y absolutamente inofensivo en ataque.

Este arranque ya se mete entre los peores que se recuerden para un equipo recién ascendido. Y no por una cuestión de resultados aislados, sino por la sensación constante de inferioridad. San Lorenzo no está a la altura de la Primera División, y lo demuestra en cada presentación.

Como si el contexto no fuera lo suficientemente grave, se suma la lesión de Wilson Quiñónez, uno de los pocos futbolistas que venía sosteniendo algo de dignidad dentro del campo. Su baja no solo debilita al equipo desde lo futbolístico, sino también desde lo anímico. Cuando incluso los pocos puntos altos empiezan a caerse, el panorama se vuelve todavía más desolador.

Pero quizás lo más alarmante es la actitud. Cuesta encontrar compromiso, reacción, amor propio. No hay señales de un plantel golpeado que quiera salir adelante, sino más bien de un grupo resignado, que acepta la derrota como parte de la rutina. Y eso, en un equipo que pelea por mantenerse en la categoría, es inadmisible.

La preocupación ya dejó de ser preocupación: es desesperación. Porque no se trata solo de perder, sino de no mostrar absolutamente nada que invite a creer. Hoy, pensar en una victoria parece una utopía.

San Lorenzo está en crisis. Profunda, alarmante y cada vez más difícil de revertir. Y si no aparece una reacción urgente, desde el cuerpo técnico, los jugadores y la dirigencia, el desenlace parece inevitable.

Artículo anteriorPrograma de Semana Santa 2026 en la Parroquia Catedral de San Lorenzo

COMENTARIOS

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí