
La Cámara de Senadores dio luz verde con modificaciones al proyecto de ley que fija el último domingo de octubre para esta conmemoración. Durante el debate se eliminó la inclusión de la fecha en el calendario escolar y se destacaron posturas sobre la libertad de culto y la laicidad del Estado.
Con el objetivo de reconocer el aporte histórico, cultural, social y espiritual de las comunidades evangélicas en el país, la Cámara de Senadores aprobó con modificaciones el proyecto de ley que declara oficialmente el Día de la Iglesia Evangélica en el Paraguay.
La iniciativa fue impulsada por los senadores colorados Orlando Penner, Lizarella Valiente, Blanca Ovelar y Gustavo Leite. Aunque la propuesta inicial planteaba fijar la conmemoración cada 31 de octubre, el pleno acordó establecerla de forma fija el último domingo de octubre de cada año.

Durante el tratamiento del texto, el senador Orlando Penner defendió la propuesta argumentando el alcance del trabajo comunitario que realizan estas organizaciones. Destacó que sus labores se sostienen de forma independiente mediante aportes voluntarios, sin depender de recursos del Presupuesto General de la Nación, y respondió a un pedido formal de la Asociación de Iglesias Evangélicas del Paraguay.
Ajustes al texto original y debate sobre el rol del Estado
El proyecto original contaba con cuatro artículos, pero fue modificado por consenso. La principal corrección fue la eliminación del artículo 3°, el cual obligaba al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC), a través del Viceministerio de Culto, a incluir la fecha dentro del calendario escolar oficial e impulsar actividades conmemorativas.
La senadora Blanca Ovelar justificó su respaldo desde una perspectiva de pluralismo, señalando que el respeto a la libertad de culto implica reconocer a todas las confesiones religiosas por igual.
Por su parte, el senador Rafael Filizzola instó a actuar con cautela en asuntos vinculados a la fe. Advirtió que el Congreso no debe imponer fechas a las organizaciones religiosas y sugirió que deben ser las propias iglesias —caracterizadas por su diversidad— las que logren consensos internos antes de acudir al ámbito legislativo. Ante la falta de un acuerdo pleno sobre la redacción inicial, la plenaria decidió aprobar la normativa con los cambios acordados. El proyecto fue remitido a la Cámara de Diputados.








